Dime que te cuento y te diré que aprendes
Padre Marcelo Rivas Sánchez
Silencio en tiempos del Espíritu Santo.
“ Concédenos, Dios misericordioso, que la celebración del santo tiempo de la Pascua produzca siempre frutos abundantes en toda nuestra vida ” (colecta misa del 18 de mayo)
Frente a la situación tan triste, tan deplorable y hasta conmovedora por la cual atraviesa Venezuela en todos los campos. Pues para nadie es un secreto que tenemos una crisis profunda y muy fuerte en las diferentes columnas que mantienen la sociedad venezolana.
Cuando digo crisis me refiero a la familia, a la verdad, a la justicia, a la libertad y a una sociedad que se ha dejado penetrar por lo diabólico del relativismo donde todo “es permitido y nada se puede hacer” Es una situación que comenzó hace muchos años, pero se ha ido agudizando durante estos 10 años donde se ha dejado a un lado los valores, la mística y lo que realmente hace crecer a las personas, para darle prioridad a lo político, a lo popular y a una situación que la podría llamar “Enfrentamiento politiquero y absurdo”
Llegó el mesías político y ofreció a diestra y siniestra. Todo parecía que iría “viento en popa” pero a la embarcación le entró agua y nadie o muchos se hicieron los desentendidos y no quisieron achicar. Ahora la barca se hunde y todos se lavan las manos. “Yo voté por él, pero ahora no lo apoyo” “Era una esperanza, pero ahora la puso muy mal”
Es entonces, donde se nos viene, un silencio sepulcral y muy peligroso. Silencio que aparecerá en gritos cuando vaya tocando a cada uno. Delincuencia, despidos, pobreza, falta de bienes y servicios, colas y más colas para obtener comida, el arrebato de un familiar por la inseguridad… Ese silencio se rompe y entonces, ya es muy tarde.
Cuando a los discípulos les tocó contemplar a su líder, su fundador, su Señor y mesías desde la cruz quedaron muy decepcionados e incluso huyeron. Recordemos que la única era María y Juan al pie de la cruz, los demás corrieron. Era como natural y hasta comprensible esa manera de actuar. Había miedo, había persecución y les falta emoción en sus vidas para entender la verdad de lo que les estaba pasando.
Es donde aparece el Espíritu Santo. “ Cuando venga el Consolador, que yo les enviaré a ustedes de parte del Padre, el Espíritu de verdad que procede del Padre, él dará testimonio de mí y ustedes también darán testimonio, pues desde el principio han estado conmigo. (Juan 15,26) Y desde ahí se empieza a obrar un cambio en sus vidas. Un Espíritu que les transforma para que entiendan que no siempre el amor mandará, sino que habrá situaciones de odio, persecución y hasta muerte por causa de Cristo . “Les hablo de estas cosas para que su fe no tropiece. Los expulsarán de las sinagogas y hasta llegará un tiempo, cuando el que les dé muerte creerá dar culto a Dios”
Es pues, el Espíritu que les despierta a los discípulos. Nosotros estamos a la espera del Espíritu Santo (31 de mayo, domingo de Pentecostés) Y ese Espíritu nos debe alentar a salir adelante. A buscar soluciones efectivas ante esta crisis. No es un Espíritu simplemente espiritual y angelical, tiene que ser un Espíritu del Resucitado, del que vive entre nosotros y nos anima . No es cualquier espíritu como de esos que vuelan en nuestra cabeza a la hora de buscar una suerte en un número de la lotería. Es el Espíritu Santo, Tercera Persona de Dios Uno y Trino. Ese que llamamos el gran desconocido, pero que lo necesitamos para que convierta este silencio miedoso, cobarde en un grito de esperanza y de tal fuerza que nos cambie y así poder cambiar esta situación que se ha adueñado de nuestras cómodas vidas.
“Ven Espíritu Santo”
Ven en ayuda nuestra, le necesitamos y con su ayuda seremos libres para actuar en la verdad. Una verdad que hará aparecer la justicia y al aparecer llegará la paz que tanto deseamos.
“Ven Espíritu Santo”
Ven pronto que te esperamos. Vivimos esclavos de un silencio que nos hace daño olvidando que en el silencio manda una complicidad que permite que el mal se extienda y tome cuerpo.
“Ven Espíritu Santo”
Ven a nuestras vidas rompiendo el silencio cobarde que está sepultando nuestras mejores aspiraciones y sembrando de odios nuestras vidas.
“Ven Espíritu Santo”
Ven que estamos ansiosos de conocer tu fuego y fuerza para desterrar de nuestras vidas todo lo que nos divide y nos separa de familia, de comunidad, de sociedad y de responsabilidad por un mañana mejor.
“Ven Espíritu Santo”
Rompe estas cadenas que nos atan y no nos dejan manejar en un camino recto y próspero para llegar al puerto seguro, que junto a la Virgen María, en este mes de mayo, le dedicamos nuestras vidas en oración con el santo rosario.
“Ven Espíritu Santo”
Ven no tardes tanto. Ven a despertarnos y quítanos este abatimiento que produce modorra y conformismo.
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